Contáctenos para una cotización personalizada de FinMV adaptada a sus necesidades.
El director técnico de su empresa, a la hora de planificar el lanzamiento de una plataforma financiera, deberá elegir una opción de arquitectura de proyecto. ¿Qué opciones de arquitectura están disponibles para él y cuál es mejor elegir?
Una nueva plataforma de inversión tiene un solo equipo, un solo despliegue y una sola base de datos. En esta etapa, el costo de un sistema distribuido se paga por completo en gastos generales: llamadas de red donde bastaría una llamada a función, consistencia eventual donde bastaría una transacción, y una carga operativa para la que nadie tiene personal.
Por eso la implementación es modular por defecto: la incorporación, las ofertas, las inversiones, los pagos, los documentos, el servicio y los reportes viven detrás de límites explícitos dentro de un único sistema desplegable. Lo que la hace modular no es la estructura de carpetas, sino que cada módulo tiene un contrato, es dueño de sus datos y cuenta con sus propias pruebas.
Un módulo se convierte en un servicio independiente cuando existe una razón concreta, y esas razones son de negocio, no de moda:
Como los límites y los contratos ya existen, separar un servicio es una operación planificada y no una reescritura. En eso consiste el enfoque: la opción sigue abierta y sigue siendo económica.
El trabajo que no debe bloquear al usuario —conciliación de liquidaciones, generación de documentos, callbacks de proveedores, reportes— pasa por colas. Los brokers de mensajes como RabbitMQ o Kafka aparecen cuando la carga o la topología de integraciones lo justifica, no por defecto. PostgreSQL sigue siendo el sistema de registro; Redis se usa donde realmente se necesita un caché de baja latencia o coordinación.
No vendemos un monolito ni vendemos microservicios. Ambos son respuestas a preguntas que aún nadie ha hecho. Tampoco construimos un sistema distribuido para dar una apariencia sólida: el teatro arquitectónico es caro de operar y difícil de transferir.
Su arquitectura se elige a partir de su escala, sus obligaciones regulatorias, sus integraciones y el tamaño del equipo que la operará, y está diseñada para poder cambiar junto con ellos.